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No es delito… es deleite: ‘Casas amigas’
Nuestro recorrido nos llevó a la mesa en la cocina de la lideresa Nohemí Pérez Alvizu, otra de la vieja guardia priísta, ahí nos deleitamos con unos tacos de barbacoa, sazonados con salsa roja, cilantro y cebolla en trozo. De tomar coca cola y café con leche
Fuente:
lunes, 02 de julio del 2012
Saltillo, Coahuila.- Entonces me acordé de lo que me había dicho una dirigente de colonia en la Asturias, respecto de la “Operación Menudo” y las “Casas Amigas”. “No es delito, es deleite, porque la gente vota y ya se va bien almorzada”.
Doña Nohemí tampoco estaba, pero nosotros, que éramos sus amigos, tendríamos mucho gusto de aceptar almorzar en su casa, dije a una de las hijas de la matriarca.
“Pásenle y siéntense”, dijo la muchacha, tan joven como esbelta, “Luego mamá nos regaña porque dice que no atendemos bien a sus muchachos”, añadió.
“¿Doña Nohemí preparó la barbacoa?”, consulté a la chica.
“No, es comprada”, confesó con pena, el cocinero, que es mi papá, no está ahorita”, aclaró.
Encima de la mesa se hallaba puesto un sartén de barbacoa, un cacerola de salsa y tortillas. “Se las voy calentar en el microondas porque ya está fría”, dijo la mujer.
“¿Ha venido más gente¨?, interrogué.
“Sí bastante”.
Justo en el segundo taco de barbacoa apareció doña Nohemí, “¿Ustedes de dónde son?”, preguntó con desconfianza, “¿no se acuerda de nosotros doña?, venimos de VANGUARDIA”, “ah sí, sí, ¿cómo estás mijo? Dales más barbacoa, arrímales un platanito, que se lleven un platanito¨, ordenó.
En medio del almuerzo, los familiares de la lideresa hablaban con soltura sobre las promotoras que andaban acarreando gente que al rato vendría para almorzar a esta “casa amiga”.
Al final de la comilona, doña Nohemí nos despidió con deferencia y nos invitó a que volviéramos a su casa a la hora de la comida.
“También va a haber comida en la tarde eh, para que se vengan y siempre que quieren comer aquí son bienvenidos, ándenle llévense un platanito”, dijo y nos marchamos.
Luego mamá nos regaña por no atender bien a sus muchachos”
Hija de Nohemí, activista del PRI.
Doña Nohemí tampoco estaba, pero nosotros, que éramos sus amigos, tendríamos mucho gusto de aceptar almorzar en su casa, dije a una de las hijas de la matriarca.
“Pásenle y siéntense”, dijo la muchacha, tan joven como esbelta, “Luego mamá nos regaña porque dice que no atendemos bien a sus muchachos”, añadió.
“¿Doña Nohemí preparó la barbacoa?”, consulté a la chica.
“No, es comprada”, confesó con pena, el cocinero, que es mi papá, no está ahorita”, aclaró.
Encima de la mesa se hallaba puesto un sartén de barbacoa, un cacerola de salsa y tortillas. “Se las voy calentar en el microondas porque ya está fría”, dijo la mujer.
“¿Ha venido más gente¨?, interrogué.
“Sí bastante”.
Justo en el segundo taco de barbacoa apareció doña Nohemí, “¿Ustedes de dónde son?”, preguntó con desconfianza, “¿no se acuerda de nosotros doña?, venimos de VANGUARDIA”, “ah sí, sí, ¿cómo estás mijo? Dales más barbacoa, arrímales un platanito, que se lleven un platanito¨, ordenó.
En medio del almuerzo, los familiares de la lideresa hablaban con soltura sobre las promotoras que andaban acarreando gente que al rato vendría para almorzar a esta “casa amiga”.
Al final de la comilona, doña Nohemí nos despidió con deferencia y nos invitó a que volviéramos a su casa a la hora de la comida.
“También va a haber comida en la tarde eh, para que se vengan y siempre que quieren comer aquí son bienvenidos, ándenle llévense un platanito”, dijo y nos marchamos.
Luego mamá nos regaña por no atender bien a sus muchachos”
Hija de Nohemí, activista del PRI.
